
Evangelio: Juan 17, 19-26; Salmo 15, 1-2. 5.
7-11.
El Evangelio proclamado es el alma del Te Deum, y siempre es Buena Noticia: es la palabra del Dios «amante de la
vida» de todos (cfr. Sab 11, 24), «y es útil para educar en la justicia, a fin de
que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para hacer siempre el bien»
(2Tm 3, 16-17). La oración que reza Cristo antes de su pasión invoca a Dios
llamándolo «¡Padre!». Es el mismo Dios que contiene el Preámbulo de la
Constitución Argentina: un Padre Bueno, Clemente y Misericordioso. Por
eso, el mismo Cristo nos enseñó a intimar con Él: rezar como quien
habla con un amigo, con la misma confianza con que un hijo abre su corazón a
su padre o su madre. En ese encuentro orante la novedad radica en que en
el seno del Dios trinitario se da un llamado urgente a la unidad: «Que todos
sean uno» (Jn 17,21).
Si bien esta exhortación estaba dirigida a
las primeras comunidades de creyentes ante el peligro de las fragmentaciones,
el supremo valor de la unidad no excluye a nadie, y su proyección en la
historia sobre las aspiraciones humanas siempre será un ideal a lograr. Su
origen trascendente permitió superar divisiones y enfrentamientos entre
semejantes, como ha acontecido en nuestra historia nacional. La poesía icónica
por excelencia de los argentinos grabó en la memoria popular esa consigna:
«Los hermanos sean unidos, ésa esla ley primera»
Hoy, el Te Deum eleva esta oración para
agradecer a Dios por la generación que consumó la Revolución de
Mayo. En un tiempo de desconcierto y confusión, se mantuvieron
unidos en un ideal que les permitió superar diferencias y perseverar firmes en la
convicción de asumir la representación de un pueblo ya maduro, para
regir sin tutelas una patria independiente y soberana. El 25 de Mayo no es
un feriado más para los argentinos. Es el acontecimiento constitutivo
de nuestra identidad; obliga volver a recordarlo, es decir, pasarlo por el
corazón. Si no recordamos El gaucho Martín Fierro de José Hernández,
1872.
Agradecidos de dónde venimos, difícilmente
podremos avanzar hacia dónde queremos ir como Nación.
Su legado llega hasta nosotros después de
recorrer un sinuoso camino dos veces centenario, que conoció aciertos y
fracasos, encuentros y desencuentros, hasta marcar un hito fundamental cuando
primero juramos observar la Carta Magna de la Independencia y luego, la
Constitución Nacional esperada, donde elegimos el sistema republicano y democrático
para ordenar nuestra convivencia como pueblo. Eso nos permitió
superar el gran drama de la guerra fratricida, conocer tiempos de
progreso y convivencia pacífica, entre otros tantos logros. Son páginas vivas de
nuestro acervo cultural y de permanente cátedra docente que nos advierten
que la deseada unidad prevalece sobre el conflicto
Cuando nos preparamos para celebrar el
bicentenario de esta gesta matriz, «recordamos que nuestra patria es un don de
Dios confiado a nuestra libertad,como un regalo que debemos cuidar y
perfeccionar.
Podremos crecer sanamente como Nación si reafirmamos nuestra
identidad común. En esta búsqueda del bienestar de todos, necesitamos
dar pasos importantes para el desarrollo integral. Pero cuando priman
intereses particulares sobre el bien común, o cuando el afán de dominio se impone
por encima del diálogo y la justicia, se menoscaba la dignidad de las
personas, e indefectiblemente crece la pobreza en sus diversas manifestaciones»
Aun con todos los límites de un sistema en
manos humanas, nuestro régimen democrático ha probado ser el más
óptimo ordenador de la vida civil, garantizando libertades, favoreciendo
procesos de inclusión y promoviendo derechos sociales; no obstante, no se ven
desplegadas todas sus virtudes y bondades. No puedo dejar de mencionar, como
demuestran recientes estudios de campo, la sensible desigualdad que existe
en un amplio sector de la población más vulnerable. Es de información
pública que seis de cada diez niños, niñas y adolescentes argentinos son
pobres y ese porcentaje se visualiza más crudamente si consideramos que alcanza a
8.200.000 menores de edad, de los cuales hay más de 4.200.000 con carencias
alimenticias
Al mismo tiempo cabe señalar que entre los niños, niñas y
adolescentes pobres, 2 de cada 10 sufren privaciones graves . Si pensamos que en esa franja etaria son 2 Véase la Exhortación Apostólica Evangelii
Gaudium, donde el Papa Francisco desarrolla cuatro criterios para acompañar los procesos humanos y sociales, en particular:
nn. 226-230.
Hacia un bicentenario en justicia y
solidaridad (2010-2016), documento de la 96a Asamblea Plenaria de la
Conferencia Episcopal Argentina, Pilar, 14 de noviembre de 2008,
11.
Observatorio de la Deuda Social Argentina =
ODSA – UCA, informe del 15 de mayo de 2023.
ODSA – UCA, informe de la 1° edición, abril
2023, pág. 25. aproximadamente 11.556.000 alumnos del nivel
inicial, primario y secundario en la escuela pública, estatal y privada , la educación, –uno de los derechos fundamentales de la infancia, y a mi
entender, piedra basal de la democracia–,enfrenta graves desafíos. Ellos son el
valioso presente, y en ellos –si atendemos sus necesidades–, es posible
imaginarnos un porvenir venturoso para el país que todos deseamos.
Necesitamos aceptar que toda democracia
padece momentos de conflictividad. En esas situaciones
complejas, alimentar la confrontación buscando culpables en el pasado o en el
presente, puede parecer el camino más fácil, sembrando desconfianza y
alimentando más enfrentamientos. Pero el modo más sabio y oportuno de prevenirlas y
abordarlas es procurar consensos a través del diálogo
Debemos admitir con humildad, que si hablamos de un debilitamiento y descrédito de
nuestra democracia, sus causas hay que buscarlas en la suma de
responsabilidades compartidas de todos.
Casi como una obsesión, los miembros de los
credos presentes que confesamos al único Dios verdadero, somos
portadores de buenas noticias para la humanidad y no profetas de
calamidades. Por eso nuestra mirada es esperanzadora y siempre estamos prontos para
elevar oraciones por la paz, la justicia y el bienestar de nuestro pueblo,
con la mirada en los más vulnerables.
Ante un nuevo proceso electoral para elegir a
quienes aspiran conducir la Nación, vemos una inmejorable oportunidad
para que los candidatos manifiesten su vocación de servicio y
aprovechen sus palabras para hacer docencia democrática, con propuestas claras y
realistas, sin descalificar a los que compiten; con un lenguaje nuevo que
promueva la solidaridad y devuelva al pueblo la confianza y el deseo de
participar en la construcción de un destino común.
El argentino que hoy preside la Iglesia,
trazando algunas líneas de la mejor política que espera la gente, nos dice: «Una
gran nobleza es ser capaz de desatar procesos cuyos frutos serán recogidos
por otros, con la esperanza puesta en las fuerzas secretas del bien que
se siembra. La buena política une al amor la esperanza, la confianza en las
reservas de bien que hay en el corazón del pueblo, a pesar de todo». Por eso «la
auténtica vida política, fundada en el derecho y en un diálogo leal entre los
protagonistas, se renueva con la convicción de que cada mujer, cada hombre y
cada generación encierran en sí mismos una promesa que puede liberar nuevas
energías relacionales,intelectuales, culturales y espirituales.
Vista de esta manera, la política es más
Observatorio de Argentinos por la
Educación, informe 2023.
Cfr. Hacia un bicentenario en justicia y
solidaridad (2010-2016), 12 y 17.
Noble que la apariencia, que el marketing,
que distintas formas de maquillaje mediático. Todo eso lo único que logra es
sembrar división, enemistad y un escepticismo desolador incapaz de apelar a un
proyecto común»
¡Te Deum! Aquí estamos Señor, Padre de los
pobres, para darte gracias por la Patria y el pueblo que peregrina en esta
tierra bendecida. Danos la pasiónpor la unidad fecunda. Que los padecimientos
de los que menos tienen no nos sean indiferentes. «Concédenos la sabiduría
del diálogo y la alegría de la esperanza que no defrauda»
Abre nuestro corazón y nuestra mente para
mantenernos firmes en el compromiso por el
bien común, sin excluir a nadie. Haz que no abandonemos nunca el ideal de
construir una Nación fraterna, donde la amistad social supere toda división,
para que podamos convivir en justicia y solidaridad.
Mario Aurelio Cardenal Poli
Arzobispo de Buenos Aires
Primado de la Argentina