NO NACISTE PARA QUEDARTE PEQUEÑO
No tengas miedo a soñar,
aunque te digan que es tarde,
aunque te falten las fuerzas,
aunque el camino se alargue.
No tengas miedo a querer
lo que parece imposible,
que hay sueños que solo nacen
cuando te atreves a ser libre.
No te conformes con poco,
no vivas a medio gas,
que Dios no te dio la vida
para verla simplemente pasar.
No confundas ser humilde
con dejar de levantar el vuelo,
que también es humildad
atreverse a mirar al cielo.
No tengas miedo al fracaso,
ni a comenzar otra vez,
que a veces Dios abre puertas
donde solo vemos pared.
Sueña con cambiar el mundo,
pero comienza por ti.
Sueña con amar a muchos,
pero ama al que tienes aquí.
Sueña con dejar tu huella,
pero no busques brillar.
Que las vidas más hermosas
son las que saben darse a los demás.
Y si alguna vez te cansas,
si las dudas pueden más,
recuerda que Dios no llama
solo a quien puede llegar.
Él camina con tus pasos,
Él sostiene tu ilusión,
Él hace grandes las cosas
que nacen del corazón.
Por eso, no tengas miedo.
No dejes de comenzar.
Que mientras haya esperanza,
siempre habrá algo por soñar.
Y cuando llegue el momento
de mirar lo que has vivido,
ojalá puedas decir:
No conseguí todos mis sueños,
pero no dejé de perseguirlos.
No hice todo lo que quería,
pero entregué cuanto tenía.
Y si algo grande hubo en mi vida,
no fue lo que pude alcanzar,
sino todo lo que Dios hizo
cuando me atreví a confiar






















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