lunes, 5 de enero de 2026

El Papa León, en sólo 8 meses de pontificado, ha recuperado 15 pequeñas tradiciones


RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL AL PRIMER 
JEFE DE UNIDAD DE GUERRA ELECTRÓNICA
"SALTA" RED INTERNACIONAL 
ANTINARCÓTICOS "LOS CAIMANES -PLAN AMÉRICA"

LUCHARON POR LA PATRIA DESDE 1806

 
El Papa León, en sólo 8 meses de pontificado, ha recuperado 15 pequeñas tradiciones (con "t" minúscula):
1. León XIV canta durante la Santa Misa... y en latín.
2. Recuperó el uso de antiguos y bellos ornamentos litúrgicos.
3. Viste dalmática debajo de la casulla, como dispone el ritual.
4. Volvieron al Altar de la Confesión la cruz y los siete candelabros históricos.
5. La «misa de medianoche» volvió a celebrarse a las 22 hs., como en las últimas décadas, y ya no a las 19.
6. Se retomó la tradición de celebrar públicamente la misa del día (de Navidad), que se había perdido en 1993.
7. Volvieron los cuatro diáconos asistentes del pontífice.
8. El Papa utiliza sotana de un tejido digno -no transparente- y con sobre mangas.
9. Volvió a utilizar la faja con el escudo pontificio bordado en ella.
10. Utiliza cuando es requerido el hábito coral: roquete, muceta roja y estolón rojo bordado con su escudo de armas.
11. Volvió el uso del trono de terciopelo rojo y madera dorada, con los escudos pontificios, tanto en la Sala Clementina como en la loggiade San Pedro.
12. Utiliza semanalmente la villa de Castelgandolfo para descansar y hacer deportes.
13. Asiste a los concierto musicales que se dan en honor.
14. En enero de 2026 volverá a vivir al Palacio Apostólico.
15. Otorgó el título de «Capellán de Su Santidad» a sacerdotes a los que quiere distinguir particularmente.
Son tradiciones (insisto: con "t" minúscula) que muchos pueden considerar "menores". Y tienen razón. Pero qué bueno que poco a poco se vayan recuperando.

                      CUERPO SOCORRO ARGENTINO
                  ORDEN  DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
                                           cuartelmaestre@gmail.com  

domingo, 4 de enero de 2026

“¿CÓMO RESPONDERÁN LOS FIELES AL SUFRIMIENTO?” | CARTA DEL PADRE GENERAL A TODA LA COMPAÑÍA DE JESÚS Al regreso de Tierra Santa: ¿Cómo responderán los fieles al sufrimiento?

LUCHARON POR LA PATRIA DESDE 1806



Al acercarnos a la luz al final del Adviento, estamos llamados a una seria reflexión: un tiempo para reconocer, no solo la gracia y las bendiciones recibidas en este año que termina, sino también nuestras sombras y desafíos, no solo como individuos, sino como familia humana global. En mis reflexiones, no puedo dejar de pensar en las sombras de los conflictos que han costado las vidas de cientos de miles de personas. Desde Ucrania a Myanmar y Haití, desde Gaza y Cisjordania a Sudán y la República Democrática del Congo, desde las Américas a Siria y Afganistán, hemos contemplado familias desgarradas y desplazadas, niños a quienes se impide crecer en paz y poblaciones enteras tan heridas que no sanarán por generaciones.

Para demasiadas personas, el estruendo de las armas de fuego ya es parte del ritmo de su vida diaria. Les resulta normal perder amigos y seres queridos a causa de la violencia. El odio que alimenta estos conflictos es la única lengua que se habla: se grita sin comprender. Nos hemos dedicado más a demostrar que tenemos razón que a intentar construir un mundo mejor. A causa de esto, el espectro de la guerra y la muerte se cierne incluso sobre nuestros tiempos más sagrados.

Sin embargo, hay luces en la oscuridad. Estamos rodeados de personas que están del lado de los pobres y los indefensos. Personas que nos recuerdan que todo ser humano es un hermano o una hermana que merece respeto, esperanza y futuro. Se nos invita a ser gente de buena voluntad que elige la compasión antes que el odio, la empatía antes que la indiferencia, la confianza por encima del cinismo que envenena todo lo que toca. Estas personas de Iglesia, trabajadores humanitarios, profesores, líderes comunitarios y otras personas que se oponen a la injusticia demuestran que diálogo no significa debilidad, que la reconciliación no es ingenua y que el perdón es el único camino para impedir que el odio decida sobre nuestro futuro. En ellos escuchamos la llamada a responder al sufrimiento que nos rodea.

A finales de noviembre viajé a Tierra Santa. El mundo contemplaba con horror las imágenes de Gaza, los atentados del 7 de octubre y sus secuelas, la ira ardiente que se convirtió en devastación. En otra época mejor, creo que nosotros – el mundo – habríamos gritado a una sola voz para detener la matanza, parar la venganza, hacer todo lo posible para proteger a quienes estaban en peligro, aliviar a los que sufrían o socorrer a los necesitados. Pero en nuestro mundo actual todo parece polarizado y politizado. La empatía se considera complicidad. La reconciliación se mira como traición. El deseo de comprensión se considera como una señal del mal, y esto alimenta a los vendedores de malas noticias que publican grandes titulares, hechos solo para avivar las llamas del odio.

Mi peregrinaje a Jerusalén y Belén no fue una respuesta a esos titulares, sino un deseo de escuchar las voces de los que sufren. Me conmovieron los relatos personales de musulmanes y cristianos palestinos que describieron cómo se vive en la tierra de sus antepasados, aunque se los trate de invasores. Algunos hablaron sobre cómo los puntos de control se utilizan como una forma de venganza contra los palestinos en Belén y en Cisjordania. Otros describieron cómo sus tierras y olivos, sagrados para el pueblo, han sido sistemáticamente despojados y entregados a extraños. Otros más expresaron su negativa a ser expulsados de sus hogares, a abandonar la tierra por la que se sienten personalmente responsables, una tierra que simboliza sus raíces, una tierra que, si la dejan, nunca volverán a ver. Mientras escuchaba, oí historias de los que ya no están: una madre, un padre, un hermano, primos, amigos, todos desaparecidos sin ninguna esperanza de justicia. La “normal vida anormal”.

Esa normalidad del sufrimiento se extiende indiscriminadamente. El padre Francesco Ielpo, Custodio de Tierra Santa, compartió conmigo la historia de un israelí que perdió a su esposa en los ataques del 7 de octubre. Asesinada ante sus ojos, los últimos momentos de su ser querido lo atormentan y hasta el día de hoy no puede volver a entrar en su hogar. Estas historias, que se encuentran por todas partes, traen consigo una sensación de violencia inevitable y desesperanza. Un cristiano palestino, tratando de explicar su sentimiento de impotencia, me dijo:

Leí el libro de George Orwell: 1984. “Orwelliano” es lo que estamos viviendo. Ellos pueden ver todos nuestros movimientos mientras que nosotros no vemos nada. Saben que nos tienen totalmente bajo control. Nosotros solo sabemos que podemos morir en cualquier momento. Podrías estar caminando por la calle y te disparan. Y así es como termina. Así es como vivimos.

Estos testimonios fueron repetidos una y otra vez por muchos que viven en Jerusalén y Belén. No son incidentes aislados ni tragedias raras, sino momentos comunes de sufrimiento que han cubierto la tierra, infectando a todos los que tocan y propagándose como un veneno.

Es extremadamente difícil escuchar tantos testimonios de sufrimiento sin quedar paralizado por la desesperación o radicalizado por la ira, pero nuestra fe nos mueve a responder de manera diferente. No con desesperación o rabia, sino con una apertura al perdón y la sanación. Esta es la misión principal que nos ha sido encomendada por la Iglesia: llevar reconciliación a la gente. Unir divisiones como lo hizo Cristo. Pero, ¿cómo llega esa apertura a la Tierra Santa?

Comencé mi visita hablando con el cardenal Pizzaballa, el Patriarca Latino de Jerusalén, quien trató de prepararme para la complejidad de lo que estaba a punto de experimentar en Jerusalén y Belén. Ofreciendo la sabiduría de sus años como Patriarca, me dijo: “nadie está dispuesto a involucrarse porque todos creen que solo ellos están sufriendo”. Dos días después, un musulmán palestino me dijo: “Todo está hecho para que no podamos encontrarnos, no podamos conocernos. Cuando dejé Palestina para estudiar, una de las primeras cosas que hice fue ver una conferencia sionista en el hospital. Esa fue la primera vez que escuché lo que el otro lado pensaba que sabía sobre mí, y vi cómo ellos eran diferentes de la narrativa que me enseñaron en Palestina.”

Tanto sufrimiento proviene de la creencia de que el “otro” no es humano o no merece respeto humano. Esa creencia surge cuando las personas solo pueden ver al otro como el enemigo. Un joven palestino me dijo: “Solo veo a judíos en los puntos de control cuando les digo mi nombre, a dónde voy, aquí está mi identificación. Esa es la única ocasión en que compartimos con judíos”. Otro describió campamentos de verano que una vez existieron para que niños palestinos y judíos aprendieran unos de otros. Los campamentos fueron extremadamente efectivos para disipar la desinformación y formar relaciones entre árabes y judíos. Debido a las crecientes tensiones, y quizás por su efectividad en acercar las personas al “otro”, fueron interrumpidos.

Hace dos décadas, en agosto de 2003, el cardenal Carlo Martini regresó de la Tierra Santa y escribió una carta sobre su experiencia en Jerusalén.

Ciertamente, el odio que se ha acumulado es grande y pesa sobre los corazones. Hay individuos y grupos que se alimentan de él como un veneno que los mantiene vivos incluso mientras los mata. Para superar el ídolo del odio y la violencia, es vital escuchar y comprender el dolor de los demás. [...]

Si solo miramos nuestro propio dolor, entonces el resentimiento, la represalia y la venganza siempre prevalecerán. Pero si la memoria del dolor también es la memoria del sufrimiento de otros, de extraños e incluso de enemigos, entonces puede representar el comienzo de un proceso de entendimiento. Dar voz al dolor de los demás es la premisa de cualquier futura política de paz.

A lo largo de décadas y generaciones, nuestra incapacidad de ver al “otro” es lo que nos ha impedido responder al sufrimiento como deberíamos. Eliminar los obstáculos que nos impiden experimentar la vida con el otro es difícil, pero necesario, no solo para poder responder al sufrimiento de los demás, sino también para atender el nuestro. Ver a los otros por lo que son – hermanos, hermanas, amigos, seres humanos – es la única manera de avanzar.

Invito a todas las personas de buena voluntad a elevar juntas nuestras voces e insistir en que la violencia es una elección, nunca inevitable. El mundo no necesita más armas, sino constructores de puentes. Necesitamos corazones dispuestos a entender antes de juzgar, a sanar antes de condenar, a acoger en lugar de excluir. Cuando miramos a aquellos que sufren, no podemos permanecer indiferentes o distantes. Su dolor es un llamado a nuestra responsabilidad por nuestra fe y nuestro mundo.

A mis hermanos jesuitas, debo confesar que este peregrinaje me ha conmovido. Rezo para que a ustedes también los conmueva cuando lo escuchen. El Papa León, el Papa Francisco y el Papa Benedicto nos enviaron a los márgenes de la Iglesia. Cada uno nos dijo que donde la Iglesia más necesita a la Compañía de Jesús es en las fronteras. La misión en Tierra Santa es una frontera. Esta frontera necesita jesuitas dispuestos a aprender las lenguas y culturas de la gente para que podamos cumplir nuestra misión de reconciliación y justicia.

¡Que este Adviento sea una oportunidad para una seria reflexión, un tiempo para que nuestra familia humana global se aleje de la tentación de resolver diferencias a través de la fuerza y el desprecio! ¡Que en su lugar elijamos un camino de paz que incluya la reconciliación y la libertad! ¡Que la luz venidera del Adviento nos traiga perseverancia, humildad y un compromiso inquebrantable con la verdadera paz!

Fraternalmente suyo en Cristo, 
Arturo Sosa SJ, Sueprior Geneal

  

domingo, 7 de diciembre de 2025

SAN FRANCISCO JAVIER NOS INSPIRA

 
1. Javier inspira
Al llegar la fiesta san Francisco Javier, 3 de diciembre, hacemos un alto en el camino para aprovecharnos de lo que esta persona nos inspira. Vida acompañada de palabra. Mensajes con hechos. Coherencia. Buscar con pasión a Dios y su voluntad. Dar la vida gratis. Es el Goencho Saib (“Señor de Goa”, en el idioma konkani), reverenciado cariñosamente por cristianos, musulmanes e hindúes. Una fuerza que une, un santo que trabajó por el bienestar de todos, trascendiendo los límites religiosos.
2. Javier obedece
Su familia, líderes en Navarra, pierde la guerra y le asigna un rol: prepararse para un buen puesto. Con 19 años parte a París a estudiar (1525). Está allí once años. Estudia artes, es magister, se convierte en un brillante profesor universitario de humanidades. Pero Iñigo de Loyola le anima a dejarlo. Comienza con teología. Va con nuevos compañeros a Italia. Posteriormente le piden ir a India (1539). Una vez allí, en Goa, le solicitan predicar al sur del subcontinente (1542). Hace lo que otros le dicen.
3. Javier se juega la vida
Al sur de India bautiza a decenas de miles. Dialoga con brahmanes. Traduce materiales pastorales al tamil y forma catequistas. Por defender a cientos de cristianos asesinados, se juega el tipo. Le queman su choza varias veces. Diplomacia y reconciliación: logra que se haga la paz entre unos reyes y otros.
4. Javier reza y escribe
Profundiza en la vida. Madruga muchísimo para orar y dialogar con Dios sobre lo que va haciendo. Sentir la confirmación de Dios es la prueba del algodón del discernimiento. Nadie le para: motivación desde la oración. Escribe y da instrucciones. Enseña a rezar, a ser jesuita, a vivir la fe, a perseverar en los compromisos, siguiendo los métodos de su amigo Ignacio de Loyola. Pide ayudas y organiza misiones. Sus cartas son todavía un pozo de sabiduría por descubrir.
5. Javier visita presos y enfermos
Tiene un ritmo de vida muy exigente. En distintos países, está con unos y con otros, hombres y mujeres, esclavos y esclavas, presos y enfermos, portugueses y nativos, mandamases y personas sencillas. Pide a los jesuitas que hagan lo mismo. Que aprendan de la gente, de los libros vivos, no solo de los libros muertos (los de papel).
6. Javier lidera
Llega un momento en que no tiene a nadie a quien obedecer. Casi ninguna carta desde Roma o Lisboa. Él es el nuncio apostólico de su santidad y ha de tomar determinaciones. Aprende de la soledad y de la desolación. Así lidera. Decide ir todavía más hacia el oriente: la actual Indonesia le espera (1545). Muchos musulmanes y personas de sectas. Potencia parroquias y centros de misión con nuevos jesuitas. Traducciones al malayo. Algunas islas son arriesgadísimas.
7. Javier da la cara ante el rey
El rey de Portugal es su jefe, porque las misiones en Asia dependen organizativamente de él. Le pide ayuda, le consuela y, si hace falta, le canta las cuarenta. Sus funcionarios no son ejemplo, impiden la evangelización. Hacen la vida imposible a los conversos, con exigencias exageradas.
8. Javier se entera de que Japón existe
Nadie lo sabía antes en Europa. A pesar de los piratas y de los peligrosísimos mares, quiere ir (1549). El miedo y la sensación de riesgo le hace sentir a Dios como nunca antes, ni en el mes de ejercicios en París. Tiene fracasos y éxitos. Estudia a los budistas. Ve mucho futuro. Traduce materiales. Quiere volver. Gran diplomático: el primer nativo japonés que pisa Europa es un enviado de Javier.
9. Javier quiere ir él mismo
Le hacen provincial (en 1549, pero se entera en diciembre de 1551, a la vuelta de Japón). Esto es una gran responsabilidad, ante todos los compañeros e instituciones de India y resto de Asia. En vez de volver a Japón, quiere ir a China. Es listo: capta que es el centro cultural de Asia. Si China se convierte, todos irán detrás. En Goa le dicen los suyos y otros religiosos que no, que vaya otro. Javier nombra un viceprovincial, y un viceprovincial suplente, y él se va para dos-tres años, de India hacia China (abril de 1552). Quiere iniciar los caminos personalmente. Ver él los sitios de misión. Y, luego, enviar a otros. Siempre hace eso.
10. Javier confía
Al final se muere. Claro, como todos. Pero muere joven. Ha hecho ya muchos esfuerzos. Varias veces, en otros lugares, vive semanas o meses enfermo (Italia, África, Asia…). Esta vez, a las puertas de China, es la definitiva (diciembre de 1552). Una vida entregada y desgastada. Nace un mito, una leyenda, un santo. El nuevo san Pablo. Es el jesuita más famoso.

lunes, 1 de diciembre de 2025

LA CURIA GENERAL HA PUBLICADO RECIENTEMENTE UN NUEVO CURSO EN VÍDEO QUE EXPLORA UNO DE LOS MOMENTOS MÁS CRUCIALES EN LA HISTORIA JESUITA.


Acompaña al P. José García de Castro, SJ, mientras examina La deliberación de nuestros Primeros Padres, el extraordinario proceso de discernimiento en 1539 que dio origen a la Compañía de Jesús. Este curso ofrece una profunda visión de cómo los primeros compañeros, guiados por el Espíritu Santo, tomaron decisiones fundamentales que siguen moldeando la identidad y la misión jesuita hoy en día.

Comprender este proceso de deliberación nos conecta con las propias fuentes de nuestra tradición: el discernimiento comunitario, la libertad apostólica y el espíritu misionero que animaron a Ignacio y a sus compañeros. Su método de proceder sigue siendo relevante para los desafíos actuales.

Este curso se suma a la creciente biblioteca de contenidos sobre fuentes jesuitas, incluyendo el Diario Espiritual, los Ejercicios Espirituales y el Discernimiento en la Historia de la Compañía. Todos los materiales apoyan el camino formativo de los jesuitas en todo el mundo y responden al llamado a una mayor conexión con nuestro carisma fundacional.

https://formation.jesuits.global/.../las-deliberaciones.../

#Jesuitas #Formación #diarioespiritual #EjerciciosEspirituales #primerospadres #historia #vocación


.


EDUCATE MAGIS | INICIATIVA DE ENCUESTA GLOBAL (VIDEO). Soberana Orden Militar de Caballería de "San Ignacio de Loyola"

https://www.jesuits.global/es/2026/06/24/educate-magis-iniciativa-de-encuesta-global/ El Servicio de Comunicaciones de la Curia General publ...